martes, 5 de abril de 2011

Capitulo 4

CAPITULO 4:

Desperté en mi cama, estaba muy inquieta. No podía recordar que había soñado, me sentí bastante triste y decepcionada. La cabeza me daba vueltas, sentía como si me hubiese caído de la cama una y otra vez durante toda la noche. La luz suave de la mañana entraba por mi ventana.

-         ¿Cómo es posible que entre tanta luz a las siete de la mañana?
-         Quizás es porque aun es verano, ¿Sabes que hablar sola es síntoma de locura?
-         ¡Alan, que haces aquí! Mis padres podrían verte, me castigarían para siempre, ¿Cómo has entrado? ¿Por qué estas aquí?
-         Relájate, tu padre se ha ido a trabajar muy temprano y tu madre está en el médico haciéndose unos análisis de sangre, te ha dejado una nota al lado del despertador. Pensé que no querías desayunar sola, ven al salón, te he preparado el desayuno.
-         Eres increíble, pero… ¿Cómo has entrado?
-         Recuerda que tengo poderes.
-         Cierto… Oye… ¡Estoy en pijama de ositos! ¡Que vergüenza! ¡Sal de la habitación, quiero cambiarme, sal, venga!
-         Eres una vergonzosa, esta bien, pero date prisa. Además estas encantadora con ese pijama.

Me cambié a toda prisa de ropa, ¿Qué se habrá creído? ¿Encantadora con el pijama? ¡Qué descarado! Mis mejillas ardían coloradas y avergonzadas pero mi boca tenía dibujada una sonrisa. Después de arreglarme fui hacia mi salón y disfruté de un delicioso desayuno en la mejor de las compañías. Me resultaba difícil concentrarme en comer con él tan cerca, pero si no me apresuraba llegaría tarde el primer día del curso y no me convenía empezar mal.

A las 7:55 Alan se marchó, no sin antes darme un beso dulce pero ligero. Cogí mi mochila y mi chaqueta de punto y bajé apresuradamente las escaleras para ir al encuentro de mis amigas.

Allí estaban todas, Susan hablaba extremadamente confiada a Jenny sobre sus futuras notas y Anna se mandaba sms con su nuevo ligue de los últimos dos días. Sonreí, esas eran mis amigas. Por un instante noté una extraña sensación maligna, unos ojos llenos de rabia e ira se aposentaron sobre mi alma acobardándola. Esa extraña y dolorosa sensación me era familiar. De repente cesó. Oí un fuerte pitido y un grito que debía ser de Susan. Un coche me esquivó justo a tiempo para no atropellarme y se marchó a toda prisa chillando toda clase de insultos.

-         ¿Estás loca? ¡Podrías haber muerto!
-         Tranquila Susan estoy bien.
-         Aun así, eso no se hace, inmadura. No puedes pararte en mitad de la carretera y quedarte en trance. Te podría haber ocurrido una desgracia, inconsciente…
-         Tranquila Susan, está bien, ¿no la ves? Además, es el primer día de clase, ¿No querrás llegar tarde?
-         Tienes razón, vámonos. No me gustan las emociones fuertes y con vosotras las tengo desde las ocho de la mañana, que paciencia…
-         Gracias Jenny por calmarla, esta hecha una fiera, te debo una.
-         Tranquila, podrás devolvérmela. Además, ¿Para que están las amigas?

Sus ojos verdes me transmitieron confianza y caminé segura, directa al primer día de una nueva vida. Pero en sus ojos había mucho más que amistad y precisamente no eran cosas buenas. Pero las cosas nunca son lo que parecen…

Veía las nubes surcar el cielo mientras mis pasos lentos me acercaban al instituto. Oía perfectamente a Susan hablar de su maravilloso mes en Londres estudiando, tenía una sonrisa perpetua por los comentarios que Anna me hacía en bajo.

-         Me dijeron que era la mejor estudiante del intercambio, era incluso mejor que los que ya estaban allí.
-         Ya claro porque debió ligarse a algún profesor…
-         Anna, te va a oír, además sabes que saca siempre muy buenas notas…
-         Ya, solo era broma Katia, no seas tonta, sabes lo mucho que la quiero.
-         Lo se pero ten cuidado, ligarse a un profesor es algo muy serio para decir tan a la ligera.
-         Ya…

Lo que yo no sabia en ese momento es que Anna estaba en un debate consigo misma desde hacia tiempo por algo parecido. Nunca sabes el daño que pueden hacer tus palabras y muchas veces duele que te oculten las cosas, pero a veces duele más que te las digan.

Llegamos a la puerta del instituto y, por primera vez desde que éramos amigas, nos dirigimos a clases distintas. Debería estar triste, eso sería lo normal, pero en realidad en lo único que pensaba era en volver a verle. Me había dado una sorpresa maravillosa por la mañana y me costaría muchísimo no besarle nada mas verle. Besarle…

Mi mente se despertó encima de un precipicio altísimo, a mi lado estaba Alan, agarraba fuertemente mi mano, me miraba, me suplicaba con la mirada, me decía que me quedara. Las palabras me salían solas, no podía controlar lo que decía ni lo que hacía. Veía una película desde el punto de vista del personaje, pero sin participar en ella.

-         Debes entender que no podemos seguir así, son demasiadas cosas…

 Los ojos de Alan me transmitían dolor en cada palabra, no entendía por qué estaba ahí, ni como había llegado, pero me daba igual, solo quería que sonriese y me dijese que todo era una broma.

-         No puedo dejar que abandones de una manera tan cobarde, suicidio, no me hagas reír, sabes que jamás escaparas ni de mi ni de nuestro destino. ¿Vas a dejarme sola? ¿Te vas a tirar y a dejarme presa del azar? Tú fuiste quien mintió y al final siempre soy yo quien lucha. Eres patético.

 No podía entender como le hablaba así, era Alan, mi Alan, el mismo que me había dado mi primer beso, el mismo con el que había vivido el amor a primera vista de las películas que hacían llorar a mi abuela, no podía ser.  Pero… ¿Por qué quiere suicidarse, qué ha pasado? ¿Qué he hecho? ¿Le he dejado de querer? Un momento, esto son lágrimas, debo quererle, entonces… ¿Qué esta pasando?

-         No llores por favor, sabes porque quiero hacer esto…

¡No lo se Alan! ¡Que esta pasándote! No podía creerme el estar allí pero no poder actuar, me sentía tan impotente…

-         Te amo, jamás volveremos a estar separados, pero debes venirte conmigo…
-         Alan, sabes que no puedo, ve tú solo…

No me lo podía creer, ¿De verdad iba a dejarle hacerlo? Noté como su mano abandonaba la mía, note el frío del mar, me recorrió la mano provocándome un escalofrío. Se tiró… Le perdí para siempre…

-         ¡No!
-         Katia, ¿Estas bien?
-         Jenny… ¿Dónde está Alan? ¿Dónde estamos?
-         Relájate, estamos en el instituto, ¿Recuerdas? Acabamos de despedirnos de las chicas y tenemos que ir a clase.
-         Pero… ¿Y el precipicio? ¡Se ha tirado! Tengo que salvarle…
-         Tranquila, no pasa nada, deben ser los nervios, has tenido una alucinación o algo así. No llores, tranquila, estoy aquí. Vamos al baño a que te laves la cara y te relajes, aun tenemos unos minutos para que toque el timbre.
-         Gracias… Jenny yo…
-         No digas nada, no pasa nada.

La sonrisa de Jenny y un poco de agua fría me devolvieron a la realidad. ¿Qué podía haber sido eso? Tenía miedo, no podía entender nada. Al final de las clases iría a hablar con Alan, el sabría que hacer. Mas tranquila y escoltada por mí amiga entré en clase. El aun no estaba, llegaba tarde. Las clases se me hicieron eternas, los profesores eran muy amables y las asignaturas muy interesantes, pero mi corazón estaba en otra parte. Necesitaba hablar con el.

-         *¿Dónde esta? Necesito verle, necesito saber que esta bien. Alan, ¿Puedes escucharme? ¿Dónde estas?*
-        
-         *Alan por favor, te necesito*
-        
-         *Solo dime que estas bien…*
-         *Estoy bien, pero ahora déjame, necesito preparar unas cosas, confía en mi…*
-         *Pero, ¿Por qué has tardado tanto en contestarme? Estaba preocupada…*
-         *Estoy bien…*
-         *Pero…*
-         *Por favor, déjame, te lo explicare cuando llegue el momento, hasta entonces…*
-         *¿Alan?*

Mi alma se tranquilizó, no podía verle, ni yo ni nadie, pero le sentí. Un calido beso en la frente. Eso disipó mi dolor y mis miedos. Borrando todo el dolor y dejando un “tengo una revisión medica” en su lugar. De nuevo, una manera de protegerme, lo que él no sabía era que yo lo había escrito todo para poder contárselo con detalle…

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