DOS CORAZONES, UN SOLO LATIDO.
Abrí los ojos lentamente, mire hacia ambos lados confundida, esto no era mi mundo. A mi alrededor se extendían largos y blancos pasillos, un extraño olor me envolvía, *¿Donde estoy?* Nada me resultaba familiar. De repente una luz llamo a mi corazón, cerré los ojos sin darme cuenta y comencé a andar en una dirección desconocida. Cuanto mas avanzaba, mas intensa era aquella luz, me acariciaba por dentro y me hacia sentir llena de vitalidad. Entonces le vi. Aquel chico estaba en una cama, sus ojos estaban cerrados y su mente dormida, pero sentía su corazón activo, cada vez con mas intensidad.
- Hermoso, ¿verdad?
- ¿Quién esta ahí?
- Soy Lumines. Tú guía. Has salido de nuestra realidad para cumplir la misión que determina que clase de hada serás.
- Entiendo, en la escuela nos han hablado mucho de este momento.
- Ahora mismo tu corazón ha conectado con el de este chico, lleva dos años en coma. En este mundo significa estar dos años dormido.
- Pobrecito, se ha tenido que sentir muy solo.
- Se supone, o por la creencia de este lugar, que en el momento del coma no sienten ni piensan, solo duermen.
- ¿Qué debo hacer por el?
- Le acompañaras en sus primeros pasos en su mundo.
- ¿Se va a despertar? ¡Eso es fantástico!
- Su vida ha cambiado desde que esta en este hospital, sus amigos han acabado el instituto, sus padres se separaron, su hermana ya no vive en casa. El esta estancado en el tiempo. Con tus conocimientos debes ayudarle a encontrar su nuevo lugar en el mundo. Te necesita. No fracases. El no podrá verte, pero tendrás que ingeniártelas para ayudarle. Es tu misión. Hazla correctamente.
- Lo haré.
La luz se hizo mas intensa, casi no podía ver lo que tenia delante, como me enseñaron, busque la mano de aquel chico, para cerrar el pacto. Al cogerla algo extraño me envolvió, algo que superaba el espacio y el tiempo, las realidades futuras y pasadas del universo. El abrió los ojos. Conectamos. Sus dulces ojos azules se fundieron con los míos color miel. Sentí un dulce escalofrío que recorrió todo mi cuerpo. Entonces oí su voz en mi mente, nuestros corazones podían hablar entre ellos, esto no me lo habían explicado.
- *¿Quién eres?*
- *Estoy aquí para cuidar de ti, voy a encontrar con tigo tu nuevo lugar en el mundo.*
- *¿Lo haces por que quieres?*
- * No lo se, pero no te voy a dejar solo, haremos esto juntos, aunque no me veas voy a estar aquí, lo prometo.*
- *Gracias…*
La puerta de aquella extraña habitación se abrió, unas personas llorando entraron y abrazaron fuertemente al chico. “Nos vamos a casa cielo”, le dijo la mujer mayor y entendí que era su madre y que pronto saldríamos de este lugar llamado hospital, para ir a donde el verdaderamente deseaba estar. Su hogar.
Recorrimos, en un extraño vehículo muchos kilómetros. El estaba en la parte de atrás y yo sentada a su lado. A pesar de que el ya no podía verme, algo me decía en mi interior que si me podía sentir. Nuestras manos ya no se tocaban, si no que se entrelazaban, transmitiéndonos seguridad a los dos. Ambos estábamos en un lugar desconocido, por que aunque fuese su realidad y no la mía, el tenia mas miedo que yo, y yo le notaba todo. Casi como un impulso, le abrace. El dulce escalofrío volvió a recorrer mi cuerpo y nuestros ojos volvieron a fundirse.
- *¿Como te sientes?*
- *Bien supongo, pero es extraño, a pesar de que conozco todo lo que veo, me parece muy distante a mis recuerdos. Ya no siento que pertenezco a este lugar. Me siento aislado, nadie es capaz de tratarme con normalidad.*
- * Han pasado dos años, no va a ser fácil. Piensa en lo mal que han tenido que pasarlo la gente que te quiere, es normal que actúen así. Pronto todo volverá a la normalidad.*
- *Gracias.*
El vehículo se detuvo y la conexión se volvió a perder bruscamente como en el hospital. El salio y recorrió un bonito paseo de piedras hasta la entrada de su casa. Le dijo a su madre que quería ir a su habitación y recordarlo todo. Ella, guardando siempre la esperanza de que despertaría, había preparado álbumes de fotos del tiempo en el que el no había estado. Se los dio y el, cogido de mi mano, nos condujo a un lugar calido de aquella extraña casa.
Al entrar pude sentirme como si estuviese otra vez en mi propio hogar. Las paredes estaban pintadas, haciendo formas hermosas con colores vivos y alegres. La habitación estaba llena de extraños artilugios que había estudiado en la escuela. Las hadas no necesitábamos aquello para reproducir hermosos sonidos, pero los humanos si. Reconocí un piano de cola, una guitarra, un violín y una flauta travesera. Había visto y oído sus sonidos en varias ocasiones pero nunca tan cerca y tan real. La habitación también estaba llena de hermosas plantas, la luz se reflejaba en ellas como espejos, haciendo que sus colores se vieran más vivos y atrayentes. Había una enorme mesa de un color claro donde residían muchos libros de pastas antiguas, libros sobre música, herbología y arte.
Algo me hizo despertar de mi trance. Un llanto silencioso y apagado. Mi corazón comenzó a sentirse triste y desolado. Entonces le mire, sus dulces ojos azules brillaban reflejando el sol, que entraba por los inmensos ventanales, en las lagrimas que caían de sus ojos. Me acerqué a él, deje que su fino cabello se deslizase por mis dedos y apreté muy fuerte la mano que aun le unía a mí. Le di un suave beso en la frente, eso hizo que subiera la mirada hacia mí. De nuevo la conexión se produjo.
- *¿Qué te ocurre?*
- *Mis amigos han terminado los estudios, aquí están sus fotos. Mis padres se han separado para siempre y mi hermana se ha casado y ha tenido un hijo. Me he quedado solo.*
- *Eso no es cierto, si estuvieras solo tus padres y tu hermana no hubieran ido a buscarte al despertar. Tienes que entender que necesitaban seguir con su vida. Ellos te aman, pero el amor es difícil de soportar si no puedes hacer nada por ayudar a quien sufre. Debes entender sus sentimientos. Ahora, tienes que demostrarles lo agradecido que estas. Vuelve a vivir tu vida. Vuelve a estudiar, haz amigos, visita a tu hermana para ver a tu sobrino. Sonríe, disfruta, el tiempo no va a volver atrás jamás, pero puedes hacer que tu presente y tu futuro valgan la pena. Tu solo esfuérzate. Yo voy a estar con tigo.*
- *Gracias.*
Su madre entro en la habitación dejándonos otra vez con palabras en los labios. Se sentó justo a mi lado, aun sin poder verme, y llamo a su hija y a su ex marido. Todos se sentaron cerca pero ninguno encima de mí, pensé que podían verme, pero en seguida me di cuenta de que había un muro entre aquella familia y el chico que, instintivamente, apretó más fuerte mi mano.
La conversación empezó con explicaciones sobre los dos años perdidos, él escuchaba atentamente y asentía. Pero su corazón se aceleraba y asustaba cada vez más. Entonces entendí porque. Su madre le pregunto por qué lo hizo, que le paso tan grave para pasar de ser un talentoso y dulce chico a intentar suicidarse. Entonces lo entendí todo, aquel mural, aquellos instrumentos, los libros, su habitación era un intento de crear su propio mundo. Un lugar calido y sin problemas, donde ser el mismo, donde no tener que ocultar nada. Mis ojos se llenaron de lagrimas y mi corazón se encogió, le apreté muy fuerte la mano y el lo noto. No se si le di valor o solamente le hice explotar, pero lo hizo. Le hablo a su familia de sus sentimiento de soledad, de porque se sentía tan solo siempre, les dijo que el era distinto y que la gente no lo aceptaba, que se canso de luchar contra todos y decidió acabar con su vida.
Después de toda la sinceridad y las nuevas promesas le dejaron solo. El se seco las lágrimas y se sintió mas aliviado, pero en su corazón algo seguía inquieto. Me levante y le obligue a hacer lo mismo. Tiré de su mano atrayéndole hacia mí, se la solté y le abrace muy fuerte. Nuestros corazones se fundieron en uno, latían cada vez más y más. Cerré los ojos al mismo tiempo que el. Entonces me hice visible a sus ojos. Mi vestido color plata, mis zapatos con una preciosa estrellita cada uno y mi largo cabello color avellana aparecieron ante el. Comencé a iluminarme poco a poco, el vestido dejo de ser cortó y se volvió largo y brillante. Mi cabello se recogió adornándose con perlas y un hermoso tocado y en mi espalda aparecieron dos alas de los mismos colores que sus murales. Poco a poco se iban formando, imitando a la perfección todas las formas que el había echo por su habitación. El me miro con algo en sus ojos que todavía no había visto. Se acercó a mí y cogió mis dos manos dejándome caer suavemente sobre el suelo.
- ¿Quién eres en realidad?
- Soy anastasia, vengo de otra realidad, me encomendaron ayudarte para poder conseguir mis alas y mi poder. Pero no puedo entender por qué las tengo ya. Aun noto tristeza y dudas en tu corazón.
- Yo he soñado con tigo. Durante años antes de mi accidente he buscado como pintar mis sueños, buscaba como imitar con música la belleza y dulzura de tu voz. Como no podía conseguirlo me asuste, pensé que si no lo hacia te olvidaría y deje de soñar con tigo. Todo mi mundo se desmorono. Y tome aquella horrible decisión por cobardía. Pero ahora estas aquí, a mi lado.
- No puedo describirte como me sentí la primera vez que me acerqué a ti. Sentí que algo en mi interior te había buscado siempre, que eras parte de mí.
- Te he encontrado y eres increíblemente mejor que en mis sueños, quédate con migo para siempre.
- No puedo, estas alas significan que he terminado mi misión, debo irme.
- Pero yo…
No le deje terminar, mis brazos rodearon su cuello suavemente, le mire directamente a los ojos, que se fundieron con los míos. Mis labios rozaron suavemente los suyos y le mire de nuevo. Le bese. Nunca había experimentado algo tan intenso, nuestras almas se fundieron en una. No quería dejarle, no podía dejarle. Algo se abrió a mi espalda, aquel extraño portal en el espacio-tiempo que me había traído asta él. Ahora lo recordaba todo. Pero no deseaba marcharme. Quería quedarme. Le mire a los ojos separando nuestros labios. El ultimo dulce escalofrío.
- *Debo irme.*
- *No me dejes solo, por favor. Ahora que te he encontrado por fin.*
- *Yo no soy real en tu mundo, ni tú en el mío. Debes prometerme que vivirás tu vida. Que serás feliz. Que jamás volverás a ser cobarde.*
- *Te lo prometo.*
- *Lo que sentimos no se perderá, podemos sortear las realidades y los limites de los mundos con algo.*
- *¿Con que?*
- *Con nuestro amor. Cuando te sientas solo, o estés triste, o necesites ayuda, piensa intensamente en mi y estaré con tigo.*
- *¿Lo prometes?*
- *Lo prometo.*
- *Te veré en sueños.*
- *Te veré en sueños, Alex.*
Solté su mano y extendí mis alas, así se veían mas hermosas. El las había pintado para mí. Las cuidaría bien. Entonces oí una voz que me decía: “Bienvenida, nueva hada reina. Su poder es el amor, la pureza, los elementos y la bondad. Nos dirigirá bien a todos.” Mi corazón se acelero mientras me elevaba hacia el portal. Entonces oí su último adiós.
- *Gracias.*
Y con una sonrisa me marche hacia la vida eterna que me esperaba en mi propia realidad, donde me había ganado el mayor puesto de honor, renunciando al amor verdadero capaz de atravesar hasta las más grandes fronteras. Pero lo que nadie entendia, es que aun lejos, separados por fuerzas inmensas, nuestro corazones siempre latirían como uno solo.
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