viernes, 2 de marzo de 2012

Capitulo 7

La verdad es que ya la tengo casi acabada y ya es hora de buscar editoriales, aquí va un pequeño adelanto de como seguirá todo :) Gracias por leerme.


Desperté con un terrible dolor de cabeza, no recordaba haber oído el despertador. Me acerqué muy despacio a mi mesa y cogí mi móvil con las manos temblorosas, ¡Eran más de las 8! ¡Me había dormido! Me levanté deprisa de la cama y comencé a vestirme, si me daba prisa quizás podría llegar en coche con mi padre. Le desperté a chillidos y conseguí desayunar un vaso de leche, tenía el estomago revuelto.

Me colgué la mochila a la espalda y abrí la puerta para esperar fuera a mi padre, entonces me dio un fuerte dolor de cabeza. Sentí como si el mundo se me viniese encima, una fuerte punzada en el corazón me dejo prácticamente inmóvil, me desmoroné en el suelo antes de poder pedir ni siquiera ayuda. Abrí levemente los ojos y lo único que pude ver fue a tres personas delante de mí, hablaban, no parecían preocupados. Un momento… ¿Tres personas? Mi padre, mi madre y… ¿Quién mas? Antes de poder ni si quiera defenderme un extraño poder venció mi resistencia y me sumí en un profundo sueño.

Me desperté en mi habitación, estaba en penumbra, la puerta estaba cerrada y yo tenía puesto el pijama. Intenté incorporarme pero a penas tenía fuerzas. Me pesaba el cuerpo, ni si quiera sentía mi energía mágica, era agobiante. Con mucha dificultad encendí una pequeña luz que tenía cerca de la cama y leí una nota de mis padres. Al parecer ya se habían ido a trabajar y me habían dejado la comida en la nevera.

Suspiré y apague la luz, así podía pensar sin que me dolieran los ojos. Por mas vueltas que le daba a las cosas no lograba entender que había pasado, ni si quiera lograba recordar como me había desmallado. En la nota de mis padres ponía que era cansancio y que no me preocupara pero… ¿Por qué no lograba recordar ni si quiera un poco?

Algo detuvo mis pensamientos, una luz muy intensa salía de uno de los cajones de mi mesilla. Casi inconscientemente me abalance sobre él y lo abrí.  En su interior había un objeto que emitía una luz capaz de cegar a cualquier ser humano pero con una calidez excepcional. Nada mas rozarlo sentí como todo aquel poder me invadía, me relajaba, me curaba aquellas terribles sensaciones que estaba teniendo.

Al abrir los ojos vi que lo que tenía entre mis manos era, nada más y nada menos, que mi diario. No podía ser, toda aquella magia estaba guardada en mi diario, pero… ¿Por qué? Eran demasiadas preguntas sin respuesta y empezaba a ser increíblemente insoportable. Entonces me di cuenta, ¡El diario! Nunca me olvidaba de escribirlo, ni una sola noche, era mi único lugar donde buscar respuestas por mi misma. Pasé la mano por el cierre y retiré los poderes que había puesto a su alrededor para protegerlo, debía evitar que nadie leyese lo que ponía sobre Alan, mis padres podían asustarse.

Acaricié suavemente las pastas antes de abrirlo y comencé a leer. No podía ser, nada de lo que había escrito estaba en mis recuerdos, era imposible que hubiese sucedido. Cerré los ojos asustada por todo lo que había leído y noté una sensación familiar. Algo me envolvía, era cálido y mágico. Recorría mi cuerpo calmándolo y relajaba mi mente dejándola prácticamente en blanco. Justo antes de que me abandonase totalmente a esa magia note un pequeño susurro cerca de mí. Abrí rápidamente los ojos y me aparte de la persona que estaba emanando aquella energía.

-         Alan… ¡Alan! ¿Se puede saber que estabas haciendo?
-         Solo intento ayudarte, túmbate y confía en mí.
-         ¡No! No puedes borrarme la memoria a tu antojo. Soy un ser humano, tengo derecho a elegir lo que hacer y lo que es mejor para mi.
-         En eso te equivocas, no puedes elegir, yo solo trato de protegerte, así que se buena y estate quieta.

Alan me agarró muy fuerte por el brazo y concentró toda su energía mágica en mantenerme a raya mientras trataba de borrarme la memoria, pero esta vez no se saldría con la suya.